• Fede

En los bordes del silencio


Hoy te comparto una nueva grabación de una reunión con amigos. En éste encuentro investigamos, averiguamos y descubrimos la realidad silenciosa de nuestro ser. El simple hecho de atestiguar es suficiente para saber quiénes somos realmente, ¡ahora mismo!

Somos como un sol que brilla, dando existencia a la realidad del mundo objetivo. A medida que estos objetos se dan a la luz, proyectan una multiplicidad de sombras individuales. Al olvidar que somos primordialmente el sol, y luego su luz, comenzamos a identificarnos con los objetos, luego con las sombras que proyectan. La sombra existe porque hay un objeto que la proyecta, y el objeto existe porque brilla la luz que nos permite percibirlo. Tu y yo estamos más allá de los objetos, las sombras y la luz.

Somos el sol incognoscible. Nuestro ser es incognoscible ya que nuestra luz es tan fuerte que ciega a cualquier espectador. La fuente de luz se vuelve invisible, incognoscible con su gran intensidad.

Somos el sol más allá de la percepción, pero pasamos nuestras vidas en las sombras. Estas sombras son los objetos personales llamados "yo". Estos objetos "yo" resultan ser generados y gestionados por nuestra biología a través del funcionamiento del sistema nervioso autónomo.

De acuerdo con las leyes naturales que los crearon, podemos estudiar y descubrir fácilmente cómo funcionan los mecanismos de la identificación con los objetos personales. Primero necesitamos darnos cuenta, experimentar, que nuestra realidad es la de la conciencia. No es un objeto y, por tanto, no se puede ver directamente. Sin embargo, podemos experimentarla directamente.

Aquí y ahora, mientras mi cuerpo escribe y tu cuerpo lee, ¿no somos conscientes de esta experiencia? Quizás, querido lector, podrías haber estado operando exclusivamente en el ámbito de los objetos. (Yo soy mi cuerpo / mente / sentimientos). Pero ahora, si verdaderamente lo deseas, puedes saber fácilmente que no eres un objeto (soy quien sea que es consciente de este cuerpo / mente / sentimientos). El cuerpo responde relajándose. Está destinado a ser tu sirviente, tu agente en este mundo. ¿Por qué dejar que este sirviente te ordene, te controle con todos sus caprichos, estados de ánimo y pensamientos?

Tenemos la opción, siempre, en este mismo momento. Ríndete a la energía pura detrás de las experiencias del cuerpo. En ese acto del no-hacer, te entregas al mundo y lo superas instantáneamente, porque nuestra realidad es el sol incognoscible más allá de toda manifestación.

Gracias




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