La naturaleza implĂcita de la felicidad
- Fede

- Dec 14, 2021
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Cuando alguna experiencia está implĂcita, generalmente se desconoce. SĂłlo cuando se hace explĂcita se conoce conscientemente. Ésta es la naturaleza de la verdad de nuestro yo. Está tan cerca de nuestra experiencia, pero tan lejos de nuestra conciencia. Solo tĂş, quien es consciente de ser sensible en este mismo momento, puedes iluminar esta realidad, y solo si realmente lo deseas.
Justo antes de escribir esto aquĂ y ahora, es posible que hayas sido consciente implĂcitamente de que tu cuerpo respiraba o de que tu rostro tenĂa cierta expresiĂłn. Ahora, eres consciente de ello explĂcitamente.

Con Somatic Science™ nos esforzamos por estudiar lo implĂcito. Esto es el estudio de la ignorancia de nuestra verdadera realidad. Deseamos que TODO estĂ© disponible para ser visto e inspeccionado por la inteligencia en forma de razĂłn, creatividad e intuiciĂłn.
Cuando lo que se observa se vuelve consciente de ser observado, mira al observador, y dos mundos se encuentran. En esta reunión, hay un destello de luz que llamamos vislumbre. Esto conduce a nuestro establecimiento como Ser más allá de tener y hacer.
Lo que sigue son diferentes fragmentos de nuestros intercambios con diferentes temas. El denominador comĂşn es siempre que, seamos quienes somos, estamos constantemente al tanto de lo que sabemos. Sin embargo, lo que conocemos rara vez es consciente de quien lo conoce. Pero cuando llega este umbral, siempre estamos ahĂ para presenciarlo.
Cuando juzgamos a los demás, nos estamos juzgando a nosotros mismos. Para experimentar verdaderamente este conocimiento, necesitamos sinceridad. En este segmento exploramos los aspectos conductuales-energéticos de ambas actitudes. Si estamos abiertos a ser conmovidos en nuestro corazón, estamos abiertos a liberarnos de todo juicio.
Una cualidad de juzgarse a uno mismo o a los demás es la mezquindad. La mezquindad es tomar la inconmensurabilidad de nuestro yo, la vasta inteligencia abierta que somos, y encontrar algĂşn tipo de carencia en ella. AquĂ exploramos esto con humor y gran alegrĂa.
Por la gracia del fluir de la vida, tuvimos la maravillosa oportunidad de experimentar la verdadera meditación. La verdadera meditación es simplemente presenciar lo que está dentro del ámbito de nuestra experiencia, revelando que la experiencia no está separada de quien sea que la esté presenciando.
En esta parte del fluir de nuestro encuentro, podemos reflexionar sobre la equivalencia entre el ruido de los perros ladrando y el ruido que hacen nuestras mentes cuando están agitadas, pensando compulsivamente y sin razón. De manera equivalente, podemos aprender a presenciar los pensamientos sin ninguna reacción.
A medida que permitimos que florezca la experiencia indivisa de la inteligencia, nuestro habla se aproxima a reflejar nuestras experiencias reales. Este habla está libre del pasado, por lo que puede liberarnos del pasado simplemente reflexionando, hablando y constatando la verdad. Como observa imparcialmente el verdadero testigo, llegamos a ver que el cambio ya ha ocurrido, que estamos menos enamorados de la idea de una persona de la que quizás estábamos totalmente enamorados un momento antes.
